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  • dataevento: Domingo, 12 Mayo 2019
  • lugarevento: Igrexa parroquial de Nosa Señora das Dores (Lalín

Dos seminaristas diocesanos serán ordenados diáconos el póximo 12 de mayo

El discernimiento continuo, la docilidad sincera, la educación integral y la libertad firme en la adhesión a Cristo son fundamentales para que la Iglesia conceda el sacramento del orden sacerdotal a aquellas personas que manifiestan tener esa vocación.

 

El próximo 12 de mayo la iglesia parroquial de Lalín acogerá el rito de ordenación diaconal de dos jóvenes de nuestro Seminario. La celebración comenzará a las 7 de la tarde y estará presidida por nuestro obispo Monseñor Alfonso Carrasco, acompañado de nuestro rector, nuestros formadores y un buen grupo sacerdotes. Los seminaristas ordenandos son Alejandro Asorey y Carlos Jesús Sánchez. 

 

Nuestro obispo, hechos los «escrutinios» sobre la idoneidad de los candidatos y en diálogo continuo con nuestro rector, ha considerado que estos compañeros nuestros pueden recibir el diaconado. Alejandro y Carlos Jesús forman parte de esta comunidad del Seminario Diocesano desde el año 2007. En estos doce años han recibido una educación específica y rigurosa que les capacitará para vivir este misterio y ejercerlo con responsabilidad.

 

Nuestro obispo, junto con el rector y los formadores han decidido que las ordenaciones de estos dos seminaristas se celebren fuera de la ciudad de Lugo, donde es costumbre. Desean reconocer así el trabajo hecho en favor de las vocaciones sacerdotales en las comunidades del arciprestazgo de Deza aprovechando que la iglesia parroquial de Lalín está conmemorando el centenario de su ordenación.

 

Para toda la comunidad del Seminario será un día de mucha alegría; ya hemos empezado a prepararlo desde que el obispo nos trasladó su decisión. 

Todos los que formamos el Seminario Diocesano deseamos que las ordenaciones de Alejandro y Carlos Jesús sirvan como estímulo para nosotros y como ejemplo para otros jóvenes que estén sintiendo deseo de ser sacerdotes. Ver a compañeros nuestros que responden afirmativamente a la llamada de Dios hace más real esa posibilidad para la vida de cada uno.

 

Hasta el día 12 continuaremos rezando intensamente por Alejandro y Carlos Jesús que, además, a partir del Domingo de Pascua celebrarán los ejercicios espirituales como preparación inmediata para la ordenación.

 

El diaconado, configuración con Cristo Siervo

 

El diaconado forma parte del sacramento del orden sacerdotal. Es distinto al presbiterado («cura») y al episcopado («obispo»), formando parte los tres grados del mismo sacramento.

 

El diácono es configurado con Cristo Siervo de los siervos y actúa «en la persona de Cristo Servidor», distinto del presbítero y del obispo que, en distinta forma, lo hacen «en la persona de Cristo Cabeza».

 

Según la Constitución Lumen Gentium «es oficio propio del diácono la administración solemne del bautismo, conservar y distribuir la Eucaristía, asistir en nombre de la Iglesia y bendecir los matrimonios, llevar el viático a los moribundos, leer la Sagrada Escritura a los fieles, instruir y exhortar al pueblo, presidir el culto y oración de los fieles, administrar los sacramentales y presidir los ritos de funerales y sepelios».

 

Para la Iglesia son fundamentales el discernimiento continuo sobre los candidatos, la docilidad sincera mostrada por ellos y la educación integral junto con la libertad firme en la adhesión a Cristo. En este sentido la «Ratio sacerdotalis» aprobada en 2016 recuerda lo afirmado en 2005 por la Congregación para la Educación Católica: «El solo deseo de llegar a ser sacerdote no es suficiente y no existe un derecho a recibir la Sagrada Ordenación. Compete a la Iglesia, responsable de establecer los requisitos necesarios para la recepción de los Sacramentos instituidos por Cristo, discernir la idoneidad (…) y llamarlo a las Órdenes Sagradas, si lo juzga dotado de las cualidades requeridas». Con esta aseveración queda claro que no depende únicamente del candidato sino que es la Iglesia, a través del obispo y sus ayudantes, la que juzga la necesidad y la oportunidad de una ordenación diaconal o presbiteral.